Por Daniela Toro, psicóloga del Centro Clínico del Animo y la Ansiedad
La percepción de inseguridad en la población chilena, es la más alta desde hace una década.
Alcanza un 90% (Según la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana) y está asociada a
aspectos subjetivos que se pueden explicar por varios factores como experiencias personales,
interacciones con otros, exposición a informaciones mediáticas, como noticias policiales,
experiencias anteriores de victimización o de delitos en el entorno que pueden contribuir a una
sensación de mayor inseguridad.
Esta sesación, afecta psicológicamente a las personas de diversas maneras. Puede ser un fuente de
estrés y ansiedad al mantenerlas en una constante alerta y preocupación por su seguridad
personal. Además, el miedo a ser protagonista de alguna situación de delito genera la sensación
de estar vulnerable y es posible desarrollar conductas de hipervigilancia que afectan la vida diaria.
Así como, comportamientos evitativos y de aislamiento, generando cambios en las rutinas diarias
existentes y desconfianza hacia otros.
Este problema se puede enfrentar con trabajo individual, limitando la exposición a información
sobre seguridad o estableciendo momentos específicos para informarse son medidas que ayudan
a mitigar el impacto psicológico que genera la percepción de inseguridad.
Además, aprender a gestionar el estrés y la ansiedad con meditación, respiración profunda y
ejercicio, así como, estar en constante contacto con otras personas permitirá generar un espacio
de apoyo emocional, junto con reducir la sensación de aislamiento. Participar en actividades que
generen alegría y gratificación, realizar pasatiempos y disfrutar los momentos de relajación.
Otro aspecto también es reforzar la seguridad personal, como aprender técnicas de defensa
personal, aplicar un mecanismo de seguridad en casa, pero sin fomentar la paranoia. Realizar
actividades comunitarias que estén involucradas con la seguridad, ayuda a aumentar la sensación
de control y el sentido de pertenencia.
Si no se logra controlar la ansiedad y surgen síntomas sostenidos, lo mejor es contactar con un
profesional que da un plan de ayuda más personalizado para cada paciente y entregará
herramientas para un mejor manejo.




