Durante el Foro Tálanton 2026, el exsecretario general de la OEA cuestionó las barreras que enfrentan las personas mayores para continuar trabajando. En el encuentro, Arnstein Aassve, demógrafo de la Universidad Bocconi de Italia y líder del proyecto europeo FutuRes, advirtió que en 30 años Chile podría tener una estructura poblacional similar a la italiana, lo que exige anticipar cambios en el mercado laboral, las pensiones y los sistemas de cuidados.
“Nosotros tenemos una convención aprobada en el Congreso Nacional y por lo tanto ley de la República que dice que no se puede discriminar por edad. Y la verdad es que sí discriminamos, pero esa es la realidad”. Con estas palabras, José Miguel Insulza, abogado, académico y exsecretario general de la OEA, cuestionó las barreras laborales que enfrentan las personas mayores en Chile y llamó a garantizar el cumplimiento efectivo de sus derechos.
Sus declaraciones se dieron durante el Foro Tálanton 2026, “El fin de las generaciones aisladas”, realizado este miércoles en SOFOFA, que reunió a especialistas internacionales, representantes del mundo público, académico y empresarial para abordar los desafíos de la nueva longevidad y la colaboración entre generaciones.
Insulza criticó especialmente las disposiciones que, según expuso, obligan a determinados funcionarios públicos a dejar sus cargos al cumplir 75 años, pese a contar con capacidades para continuar trabajando. Asimismo, advirtió que el problema no radica únicamente en la existencia de leyes, sino también en los recursos y mecanismos necesarios para hacer efectivos los derechos de las personas mayores.
La discusión adquiere especial relevancia en un país donde, según el Censo 2024, el 19,8% de la población tiene 60 años o más, proporción que continuará aumentando en las próximas décadas.
Experto europeo advierte sobre el futuro demográfico de Chile
Uno de los principales invitados fue Arnstein Aassve, profesor de la Universidad Bocconi y director del proyecto europeo FutuRes, quien participó desde Italia en una conversación con Alejandra Pérez, presidenta de Tálanton.
El demógrafo advirtió que, en aproximadamente 30 años, Chile podría alcanzar una estructura poblacional similar a la que actualmente presenta Italia, uno de los países europeos más envejecidos. Por ello, llamó a anticipar transformaciones en los sistemas previsionales, las políticas de cuidados y el mercado laboral.
Aassve también destacó la importancia de aprovechar el conocimiento de las distintas generaciones, especialmente frente al avance de la inteligencia artificial. Mientras los trabajadores experimentados aportan trayectoria y conocimientos, los más jóvenes pueden facilitar la adopción de nuevas herramientas tecnológicas.
En esta línea, Nicolás Fritis, CEO de Ipsos, presentó hallazgos de investigaciones internacionales basadas en más de 3,5 millones de respuestas de trabajadores, que cuestionan los estereotipos asociados a las generaciones. Según explicó, muchas de las diferencias que suelen atribuirse a la edad responden, en realidad, a distintas etapas de vida y desarrollo profesional.
Fritis también señaló que, dentro de una década, cerca del 30% de la población chilena podría tener más de 60 años, lo que obligará a las empresas a revisar sus estrategias de contratación, desarrollo de talento y modelos de negocio.
El costo de excluir talento por edad
Durante el panel “Una agenda país para la nueva longevidad”, Insulza compartió la conversación con Renzo Corona, presidente de ICARE y expresidente ejecutivo de PwC Chile; Rosita Kornfeld, exdirectora del Servicio Nacional del Adulto Mayor de Chile y fundadora del Programa del Adulto Mayor de la UC; y Ernesto Silva, prorrector de la Universidad del Desarrollo (UDD) y director ejecutivo de FARO UDD.
Corona cuestionó que las empresas prescindan de trabajadores experimentados únicamente por su edad. “Yo estoy convencido de que es un mal negocio, es perder talento, privarse de las personas por un concepto de la edad que tienen”, sostuvo.
Por su parte, Kornfeld enfatizó la necesidad de superar una mirada asistencialista del envejecimiento y reconocer la autonomía y participación de las personas mayores. Silva, en tanto, destacó la importancia de adaptar la educación y promover el aprendizaje a lo largo de toda la vida.
Empresas comparten experiencias de colaboración intergeneracional
El panel “El futuro del trabajo es multigeneracional” reunió a Jacqueline Balbontín, vicepresidenta de Transformación y Recursos Humanos de Retail Banking en Banca Internacional de Scotiabank; Cristián Bastián, chairman de Grant Thornton; Ana María Salinas, gerenta de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Lipigas; y Sharon Parker, gerenta de Personas y Sostenibilidad de Mutual de Seguros de Chile.
Entre las experiencias presentadas destacó la de Scotiabank, donde, según explicó Balbontín, más del 90% de los colaboradores ha realizado cursos de inteligencia artificial y cuenta con una certificación en el uso responsable de estas herramientas. Además, la organización registra cerca de 44 millones de interacciones con Copilot desde su implementación global durante 2026.
Desde Grant Thornton, Bastián relevó la mentoría cruzada para facilitar el intercambio de conocimientos entre trabajadores jóvenes y experimentados. Salinas destacó la transferencia de experiencia en los procesos operativos de Lipigas, mientras Parker abordó la importancia de la educación financiera y la colaboración entre equipos diversos.
Un llamado a pasar del diagnóstico a la acción
Durante la apertura del encuentro, Alejandra Pérez, presidenta de Tálanton, destacó que la colaboración entre generaciones no solo responde a un desafío de inclusión, sino que también puede contribuir a mejorar la productividad y la innovación.
“Nuestra propuesta es pasar de la multigeneracionalidad a la intergeneracionalidad, porque no basta solamente con convivir o tolerarse incluso entre generaciones. Lo importante es crear las condiciones para que se enriquezcan esos ambientes laborales, para que aprendan unos de otros y también para que puedan generar valor compartido”, afirmó.
En esta línea, Tálanton busca articular al Estado, las empresas, la academia y la sociedad civil mediante propuestas de política pública, herramientas de gestión y su Red de Empresas para Todas las Edades, que ya reúne a 40 compañías adheridas.
El encuentro cerró con un llamado a traducir esta conversación en acciones concretas para que vivir más años también signifique contar con mayores oportunidades de aprender, trabajar y contribuir al desarrollo del país.




