Política

Fundación Ciudades Resilientes: “Chile debería contar con una ley o ministerio de gestión del riesgo de desastres”

En medio de las crisis por la pandemia del Covid-19 y social que se vive en Chile, el terremoto de Oaxaca (México) encendió las alarmas sobre si estamos o no preparados para un desastre como el experimentado el 27 de febrero de 2010 u otro similar en el caso de las erupciones volcánicas, que están al acecho al sur de Santiago. Y la respuesta es “aún estamos expuestos, pese a esa dura lección donde cometimos varios errores”, indica la ingeniero en prevención de riesgos y medio ambiente de Precorp, Susana Fuentez Riquelme, empresa miembro de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) para la Alianza del Sector Privado de Sociedades Resilientes ante Desastres (ARISE).

“Chile no está preparado para enfrentar un terremoto sobre los 7 grados y menos en este momento. No lo está en estado normal, por lo tanto menos en una época tan compleja como la actual. En estos meses hemos tenido desastre sobre desastre al norte y sur de Chile por inundaciones. Entonces, si reflexionamos al respecto, mi opinión es que Chile no está preparado. Faltan décadas de cambios para lograr un Chile realmente resiliente”, indico también la presidenta de la Fundación Ciudades Resilientes.

Según Susana Fuentez la primera y gran debilidad de Chile es el no tener una ley de gestión del riesgo del desastre, desde donde se puedan iniciar las mejoras. ¿La solución? “Crear un ministerio de gestión del riesgo del desastre que realice todas las planificaciones y un sistema nacional moderno, proactivo, con enlace directo con otros ministerios, Fuerzas Armadas, Carabineros. etc.”, recalca la profesional de la reducción del riesgo de desastres, quien hace unos años fue Promotora de esta gestión en Chile.

Sobre la pandemia que azota al mundo y muy particularmente a Chile, la ingeniera indica que el manejo del Covid-19 está siendo liderada por el Ministerio de Salud, donde el gran ausente ha sido Onemi. Según su opinión el gran fracaso del manejo de la pandemia fue que no hubo una coordinación rápida y eficiente entre todas las partes. Durante el camino las autoridades se dieron cuenta de las malas coordinaciones y aparentemente tuvieron que improvisar.

“Es verdad que la Oficina Nacional de Emergencia ha mejorado un poco desde el 27F, donde quedó en evidencia su incapacidad. Luego de ese desastre nos reunimos con altas autoridades de la Oficina de Gestión del Riesgo de Desastre de la ONU en la Moneda para conversar al respecto. Pero no hubo apoyo a la campaña global de Ciudades Resilientes de la ONU. En esa campaña era Promotora de esta y todas las acciones se realizaron a través de nuestra Fundación Ciudades Resilientes. Sin embargo, esa campaña fue apoyada con gran éxito por el sector privado”, manifestó Fuentez.

En este aspecto, la empresaria destacó el trabajo del sector privado en esta materia donde se implementó un sistema de continuidad del negocio bajo el modelo ISO 22301. Los bancos y la mayoría de las empresas de telecomunicaciones y sector de aguas cuentan con este método, donde le tocó participar directamente.

“El conocimiento para estar mejor preparados está en Chile, sólo falta conversar al respecto y  rápidamente crear una ley que regule todas estas materias y generar acuerdos públicos privados realmente eficientes. El sector privado está dispuesto a colaborar, pero no existe una ley, entonces se trabaja sobre una base de buena voluntad.

Para ahondar en la necesidad de una ley, subrayó: “En el sector privado de Chile sí hay conocimiento de que se puede realizar una transferencia de información y recursos hacia el estado de manera clara bajo parámetros establecidos en la ley de gestión de desastres que nos falta, que considero es una de las más importantes para Chile por nuestras características en multi desastres. Y con ello el país podría cumplir al 100% con el marco de acción de Sendai de la ONU, que nació en Japón en 2015, donde Chile envió una delegación de gobierno y donde estuve presente por el sector privado. Cabe destacar que el Marco de Acción de Sendai que rige la gestión  del riesgo de desastres a nivel global, incorporó con fuerza al sector privado a través del proyecto ARISE (Chile hizo un acuerdo y han participado empresas como Aguas Andinas, Telefónica, entre otras), pero no ha llegado a un nivel nacional, como en México, por ejemplo”, dijo Susana Fuentez.

Como ejemplo de países que cuentan con legislación eficiente respecto a este tema de contar con una ley de gestión de riesgos de desastres, sobresale Holanda, donde se ha implementado un modelo de gestión de sus desastres de manera exitosa, siendo reconocidos mundialmente por las constantes inundaciones a que se veían afectados.

“En Holanda lo primero que hicieron fue detectar el principal riesgo de desastre que los amenazaba: las inundaciones. Entonces comenzaron a trabajar en gestionar ese riesgo, ganando premios internacionales por enfrentar ese riesgo. Hoy Holanda es el país experto en protegerse de inundaciones. Construyó 17.500 kilómetros de diques y dunas, y un espíritu innovador son sus grandes bazas. Otro ejemplo más cercano en América Latina es Costa Rica, ya que lleva muchos años trabajando en gestión del riesgo de desastre (leyes, educación en la cultura de desastres desde los niños), es decir está totalmente comprometido desde el estado en ello, más allá de lados políticos. Si cambia el gobierno, permanece la buena gestión. Por eso han tenido un buen manejo de la pandemia. Una de sus principales ventajas para esto es que tienen un sistema universal de salud, donde hay cobertura para el 85% de la población, lo que en Chile no existe”, concluye la ingeniera en prevención de riesgos y medio ambiente, Susana Fuentez.

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