Educacion

Tecnología del CMM permite planificar científicamente la ubicación de escuelas tras la desmunicipalización que parte hoy

Mediante sofisticados modelos matemáticos, empalma la demanda por educación y establecimientos escolares con la oferta óptima que deben proponer los nuevos servicios locales de educación pública.

La presidenta Michelle Bachelet promulgó este jueves la ley de Nueva Educación Pública (NEP), que traspasará 6.500 escuelas, liceos y jardines infantiles públicos desde los municipios a 70 Servicios Locales de Educación Pública (SLEP). Esto exigirá redistribuir recursos, especialmente, en el emplazamiento de nuevos colegios y el cambio de ubicación o fusión de otros existentes. Un proyecto liderado por Jorge Amaya, investigador del Centro de Modelamiento Matemático de la Universidad de Chile (CMM), apoyará la asignación de estos recursos en los establecimientos de educación básica y media a través de una tecnología creada por su equipo.

“Se trata de un modelo de optimización decisional sobre localización de escuelas. Permite estructurar la oferta más eficiente y responder preguntas como cuántas escuelas se deben construir, si deben ser básicas o medias; cuántos cursos debe tener cada nivel; cuántas horas se deben asignar a cada materia, y otros requerimientos”, explica el académico.

El grupo ya realizó con éxito pilotos en dos de las comunas más populosas de la Región Metropolitana. En retribución, ganó el fondo Validación y Empaquetamiento basado en I+D, de Corfo, para escalar este proyecto a todo Chile.

El software apoya las decisiones de los sostenedores tomando en cuenta, en primer lugar, indicadores que inciden en la calidad, como el número de niños por curso, las distancias entre las escuelas y las viviendas de los alumnos, las horas que debe tener cada asignatura, el número óptimo de profesores por colegio, los límites presupuestarios y otros.

Esos números son cruzados con variables sociales, económicas y demográficas como la población del lugar, la edad de los habitantes, los niveles de empleo, el crecimiento de determinados sectores de la ciudad, los tiempos de traslados y viajes, etcétera, para estructurar y modelar la oferta pública de educación.

Así, no es lo mismo tomar decisiones en un barrio emergente, de parejas jóvenes con hijos pequeños que en otro más consolidado, donde las familias tienen hijos adolescentes, por ejemplo. Mientras las primeras necesitarán escuelas básicas, las segundas demandarán liceos.

Esta información se enlaza con un sistema de información geográfica que permite desplegar en un mapa la información de los colegios y su ubicación, explica Amaya: “Siempre tienes una imagen de lo que está sucediendo: los lugares donde falta y donde hay exceso de competencia. Puedes estudiar escenarios nuevos o futuros y proyectar incluso a 10 o 20 años plazo, en la medida en que los datos lo permitan”. Esta interfaz la trabajan con la empresa U-Planner, que también comercializa el sistema, mientras que el Centro de Investigación Avanzada en Educación también participa del proyecto.

Por la complejidad y número de variables utilizadas y la escala nacional del proyecto, utilizarán el supercomputador más poderoso de Chile, ubicado en el CMM. Además, cuentan con el apoyo del ministerio de Educación chileno para su ejecución. Sin embargo, está la posibilidad de abrirse a otros países, sobre todo, en el mercado latinoamericano.

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