Automóviles

Ley Uber: apps de “viajes compartidos” piden aclarar que su fin no es comercial

Afirman que normativa que se discute en el Congreso es confusa porque al no definir lo que es un “viaje remunerado” no se explicita que algunos servicios tienen solo un fin comercial, mientras otros como los de movilidad colaborativa, hacen foco en un modelo sustentable.

Cada vez son más los chilenos que han incorporado a su diario vivir nuevas formas de transporte, en línea con los avances tecnológicos, como las apps. Pero estas innovaciones han dado origen a una fuerte y conocida disputa –al igual que en otros países– entre taxistas y conductores Uber, que ha llevado a la autoridad a impulsar un proyecto de ley que busca regular a empresas de transporte que funcionan mediante aplicaciones móviles.

Entre las medidas que el proyecto contempla, está el crear un registro de Empresas de Aplicación de Transporte (EAT) y la exigencia de licencias profesional A1, entre otras.

Sin embargo, hay un sector que se considera afectado si es que la ley no precisa que entre las EAT hay claras diferencias a partir de si tienen un fin comercial o no: hablamos de las plataformas de movilidad colaborativa alternativa.

“El principal requerimiento que tenemos es que la norma sea muy explícita en cuanto a qué se entiende por viaje remunerado. Esa palabra se usa mucho en el proyecto de ley y lo que nosotros pedimos es que se defina viaje remunerado como aquel en que se recauda más que el costo del viaje”, explica Bernardo Bacigalupo, cofundador de AllRide, aplicación móvil de carpool que busca compartir viajes no comerciales aprovechando los millones de asientos libres circulando a diario.

Beneficios múltiples

Mientras que en las apps de “ride hailing”, como Uber, Cabify y Beat, el origen y destino de los viajes son determinados por el pasajero, el cual contacta un chofer a través de la app para que lo pase a buscar y lo traslade donde necesita ir, a cambio de una remuneración que le deje una ganancia económica por su trabajo; en el carpool (AllRide) el origen y destino son determinados por el conductor, que hace el viaje por necesidades propias de transporte (como su viaje habitual al trabajo o estudio). Compartiendo los asientos libres de su auto y los gastos del traslado con otras personas a las que su ruta resulte útil.

“Lo que queremos es evitar que se generen confusiones o mal uso de criterios y la gente pueda pensar que lo nuestro cae como un viaje remunerado cuando no lo es”, asegura Bacigalupo.

Recuerda que en la mayoría de los países donde esto se reguló lo que se hizo fue definir cuál es el costo promedio por kilómetro de un viaje en auto. “Y si yo recaudo más que el costo estoy ganando plata, por lo tanto, hago un viaje remunerado y si recaudo menos que el costo, solamente estoy ahorrando, por lo tanto hago un viaje no remunerado”, indica Bacigalupo.

“En Santiago se hacen casi 5 millones de viajes diarios en auto particular y 2,5 millones de esos viajes son planificados, como viajes al trabajo o al estudio, en los que se conocen las rutas con anticipación, por lo tanto, es muy fácil coordinar para compartir”, plantea Bacigalupo.

Otro beneficio es que si en los 2,5 millones de viajes diarios se juntara más gente en cada vehículo participante, “necesitaríamos menos viajes para mover a la misma gente y al final lo que hacemos es reducir la cantidad de autos circulando, la contaminación y los costos de traslados para todo el mundo”.

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