Esta dolencia individual tiene graves síntomas colectivos que hacen cuestionar el cómo se están haciendo las cosas en las empresas.
Recientemente la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció, a través de su portavoz Tarik Jasarevic, al burnout como una enfermedad. También llamado síndrome del desgaste ocupacional, esta afección se da por un cuadro de estrés crónico, donde la persona no ha encontrado los mecanismos adecuados para enfrentarlo, por lo que se ve colapsada y no puede seguir trabajando.
Esta enfermedad, que provoca una falta de concentración, desmotivación general y malestares físicos, afecta en el desempeño y la productividad del trabajador. Y aunque se suele ver desde una arista individual, el estrés es algo mucho más colectivo. “No sólo se trata de cómo una persona con burnout afecta en el rendimiento de un equipo de trabajo, sino que también de cómo este grupo es responsable de que la persona esté con burnout”, explica María José Fernández, relatora de Sureste, empresa dedicada a dar capacitaciones de liderazgo y manejo de estrés, con un enfoque outdoor.
Según la experta, un trabajador puede llegar a tener este síndrome cuando el estilo de liderazgo y la distribución de carga de trabajo no están bien planificados. “El burnout es cuando el síntoma ya se volvió un síndrome y se consolida el estado de desgaste, lo que afecta múltiples dimensiones de la salud mental y social del sujeto, y lo que significa que no estaba dando su máximo potencial desde mucho antes. Esto puede suceder por muchas variables que ejercieron presión en el empleado, incluyendo la posibilidad de que no se le haya entregado motivaciones adicionales, como un desafío o una responsabilidad, que lo incentiven y lo hagan sentir que se desarrolla en la empresa”, agrega.
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Dado los efectos que puede producir el entorno laboral en el desempeño de una persona, el Instituto de Seguridad del Trabajo (IST) trajo desde Dinamarca a nuestro país una herramienta que mide los riesgos psicosociales en el ambiente de trabajo: el cuestionario SUSESO-ISTAS 21. Este instrumento arroja resultados de cuál es la situación de las empresas en cuanto a las exigencias psicológicas, trabajo activo y desarrollo de habilidades, apoyo social en la empresa, compensaciones y doble presencia.
Aunque es obligatorio desde diciembre de 2017, recién algunas empresas están empezando a unirse. “Es importante que todos implementen este cuestionario, dado que las condiciones psicosociales de una organización pueden traer consecuencias graves en los trabajadores, como lo es llegar al punto del burnout. Por ejemplo, una persona que está en el trabajo pensando en las cosas de la casa, conocido como doble presencia, no está rindiendo al 100%”, comenta Fernández.
A partir de posibles resultados negativos en estos cuestionarios, la empresa Sureste recibe clientes que en su mayoría detectan una necesidad de capacitación. “Las actividades de fortalecimiento de equipos en formato experiencial outdoor ayudan a que los equipos humanos de trabajo se vean como equipos y desarrollen técnicas de afrontamiento del estrés tanto individuales como colectivas, con el objetivo de generar espacios psicológicamente seguros. Buscamos fomentar el trabajo colaborativo y un sentido de equipo en el que todos avancemos al mismo ritmo, sin que uno de los compañeros sufra alguna enfermedad como lo es el burnout”, concluye la experta de Sureste (sureste.cl).





