Con el avance rápido de la tecnología, las aplicaciones financieras ganaron un territorio impensable, la agilidad y presteza que brinda a los usuarios. Así como la independencia de elegir dónde y cuándo gastar tu dinero sin necesidad de tanta burocracia o siquiera estar bancarizado, son solo dos de las tantas características que atraen cada vez a más usuarios a invertir y usarlas.
Al día de hoy, las billeteras online, digitales o virtuales obligan a los bancos a crear sus propias aplicaciones para competir con las apps de finanzas. Y no es que antes las plataformas bancarias no existieran, fueron los primeros en incursionar en esta tecnología. Pero las facilidades de acceder a préstamos o pagar servicios desde la comodidad del sofá, fueron el objetivo de las ingeniosas herramientas móviles.
La agilidad que prestan las aplicaciones para pagos en efectivo con respecto a las transacciones diarias que realiza cada persona en su día a día, las hicieron atractivas para invertir en ellas, seas un civil común, un emprendimiento o una marca consolidad en el mercado.
Inversión: los números hablan
Todo inicia descargando la aplicación y entendiendo cómo puedes administrar tu dinero desde allí. Pero la verdadera magia está en descubrir cómo invertir, acceder a préstamos con tasas bajas, para pagar servicios o productos. Y si eres un comerciante las acreditaciones de pagos son en el acto. Permitiéndote hacer cobros cuándo y cómo quieras.
Los números lo demuestran; en enero del 2020 se realizaron 45,9 millones de pagos electrónicos, y 13,9 millones corresponden a billeteras digitales. Tan solo para Mayo de 2021, de acuerdo con una encuesta realizada a 102 FinTechs chilenas, el 68% de las empresas dirigen sus servicios a negocios como pymes no bancarizadas.
De acuerdo con Finnovista, el 36% de estas aplicaciones se usan en Chile como Billeteras Virtuales, otro 28% para servicios de iniciación de pagos, 48% para agregadores de pagos, 24% puntos de venta móviles y 20% para remesas internacionales.
Lo que destaca es que la mayoría de estas aplicaciones son pensadas para el usuario, para solucionar sus deseos bancarios y hacer una vida monetaria más simple. También son la solución ideal para el pequeño comercio. Sobre todo los de consumo básico y recurrente, como restaurantes, bares, verdulerías, mini mercados, dietéticas. Las aplicaciones de finanzas se volvieron sus aliados, ya que son sitios dónde se compra varias veces y con habitualidad.
No poseer estás plataformas para realizar estos intercambios, es perder la oportunidad de realizar una venta y que el cliente elija otro comercio y se fidelice con él. No pierdas oportunidades, invierte en estás aplicaciones y verás cambios importantes.
El público lo prefiere
Otro país que crece en este ámbito en la región es Argentina. La cámara Argentina de FINTECH, reveló que 8 millones de ciudadanos las eligen.
Y la estadista TRENSENDY demostró que el 74% de los argentinos le dio el visto bueno al uso de los comercios y emprendimientos locales o de cercanía (las tiendas especializadas y de nicho que no pertenecen a una corporación), por encima de algún otro tipo de negocio.
Link de pagos, códigos QR, envíos de dinero y desembolsos por aplicaciones de mensajería instantánea provocaron la creación de 30 billeteras digitales y 14 millones de CVU (clave virtual uniforme) equivalente al CBU tradicional de los bancos.
Las billeteras virtuales son un claro promotor del consumo, y sin darse cuenta un activo impulsor de la economía, da la oportunidad de crear nuevos empleos. También disminuye los pagos mano a mano, cuyo porcentaje era de un 80% en América latina, continente dónde el 60% de la población no está bancarizada.
Apenas se avista el inicio del camino que estás aplicaciones financieras deben recorrer, pues ya sabemos que están por triplicar a la banca tradicional y desplazarla, cómo las favoritas de los ciudadanos de a pie; para resguardar su dinero. La economía cambia y los liderazgos empiezan a cambiar de manos.
No por nada los nuevos eruditos de la economía son jóvenes que ven el futuro de las finanzas en la tecnología.





